
Estaba en un aula de dibujo técnico el primer año de universidad, cuando uno de los profesores más longevos del claustro nos estaba dando una clase magistral. Y digo magistral porque no era únicamente por su método particular de enseñarnos diédrico, era por su forma de contarnos historias y darnos mensajes de motivación para animarnos con lo que nos venía por delante. Su singular forma de darnos lecciones de vida, mantenía a todos los alumnos despiertos. A mí concretamente, uno de sus mensajes se me grabó a fuego. Recuerdo como si fuese ayer, estar en esa aula enorme de la Universidad Politécnica de València, en la cuarta fila de pupitres de al menos 32 filas más, sujetando el compás con la mano izquierda, tratando de entender el objetivo del siguiente ejercicio, cuando previamente a dejarnos tiempo para trabajar, nos dijo literalmente:
“…no podrás ser el mejor, lo más probable;
no podrás ser perfecto, porque no existe;
pero al menos, procura ser distinto".
Ese mensaje para mí fue uno de los más inspiracionales que he escuchado. En aquel momento, recuerdo dedicarle unos instantes a memorizar esas palabras. Han transcurrido algunos años desde entonces, y sigo creyendo en su potencial inspirador y motivador.
Es posible que pudiéramos hacer debate de lo que ese mensaje transmite. Pero no me cabe duda de que, en muchos contextos, la distinción puede ser un primer paso para tener éxito. Sin ánimo de determinar qué es éxito o no, me atreveré a decir que el éxito es absolutamente subjetivo. Lo que para mí puede ser éxito, no tiene porqué serlo para Elon Musk, ni viceversa. Pero también tengo claro que el éxito de cada uno comienza por la ambición de superarse y lograr un objetivo autopropuesto.
Lo que a mí me transmitió ese mensaje de ser distinto fue sinónimo de dos conceptos que he tratado de incorporar y mantener en mi vida tanto personal como profesional. Ser distinto consiste en aventurarse a abrir nuevas direcciones, a probar y equivocarse, asumir riesgos y sus consecuencias, manteniendo un equilibrio coherente con tu autenticidad y origen, tratando de hacer más de lo que crees que sabes para esforzarte y crear cosas nuevas. Ser competitivo sin querer ser ni más ni menos que nadie, ni mejor ni peor, pero si ser lo suficientemente bueno y ambicioso como para querer superarse y ofrecer tu mejor versión, con humildad y auto-crítica para reconocer y aprender de tus propios errores. Por qué aventurarse y competir es lo mismo que frustrarse y aprender.
Ser distinto y competitivo son las esencias combinadas que han dado como fruto a la creación de Bolution, una marca para ofrecer servicios de consultoría a empresas en crecimiento que busquen formas de ser escalables y sostenibles. De ser distintas y competitivas.
En una lluvia de ideas para la búsqueda de un nombre que represente servicios de mejora, surgió un término quizás demasiado genérico como “Business solutions” o también “Business evolution”. Tras comprobar la disponibilidad de los dominios web, estudié algunos de los infinitos resultados que te muestra Google. Algunos instantes después, pensé en algo quizás más personal y me di cuenta de que Bolution también sonaba a mi apellido evolucionado y me sonaba mucho mejor pensar en “Boluda evolution”. Quizás también me gusta por mi admiración a la saga de Matrix. Pero creo que me gusta más por lo que representa el termino evolución. Pocas palabras suenan tan potentes por sí mismas.
¿Evolucionamos juntos?
Jordi Boluda – Consultor partner
Misión
Generar propuestas de valor para empresas en crecimiento que les permitan evolucionar sus procesos hacia modelos de negocio sostenibles y escalables e implementar las herramientas necesarias hasta que la gestión del cambio sea efectiva.
Visión
Facilitar la gestión del cambio en las organizaciones a todos los niveles para mejorar su capacidad productiva y generar resultados con impacto.
Valores
Confidencialidad
Eficiencia y efectividad
Simplicidad y utilidad
Aprendizaje y excelencia
Flexibilidad y compromiso